Lisle sur Tarn

Bastida del siglo XIII, Lisle-sur-Tarn tiene una ubicación idónea a medio camino entre Albi y Toulouse, a orillas del Tarn y en el corazón de los viñedos de Gaillac. Este emplazamiento privilegiado, en la encrucijada del comercio fluvial, favoreció su esplendor y su desarrollo durante siglos.

Lisle sur Tarn

Lisle-sur-Tarn, una bastida al borde del agua

Aunque el puerto que posibilitó su riqueza en la época del comercio fluvial ya no existe (una estatua de Lapérouse recuerda su ubicación), Lisle-sur-Tarn conserva el esplendor de siglos pasados.

La arquitectura es típica de las bastidas: la plaza del mercado es central y la planta en damero organiza las calles, los islotes, los palacetes y la iglesia de Notre-Dame de la Jonquière, que completa el conjunto.

Lisle-sur-Tarn ha conservado el encanto de sus calles, de sus fachadas con entramados de madera, hechas de ladrillos rojos, voladizos y pountets (construcción entre dos edificios por encima de la calle). La plaza del mercado, porticada y con sombra acogedora, es la más grande del suroeste. Finalmente, el paseo hacia el Tarn pasa por palacetes, tiendas, restaurantes y fachadas con entramados de madera, que guían hasta la frescura del río.

La iglesia de Notre Dame de la Jonquière

Clasificada como monumento histórico, es cuadrada en la base, luego octogonal y termina en flecha; su campanario se eleva a 50 metros de altura. Su estilo es característico, llamado a menudo gótico meridional o tolosano-albigense. La iglesia está ricamente decorada con un mobiliario proveniente, en parte, de la capilla de los Agustinos de Toulouse.

 

Vida de pueblo

Lisle-sur-Tarn mantuvo esta vida inducida naturalmente por la plaza del mercado. A partir de la primavera, los cafés y restaurantes abren sus terrazas, y las arcadas sombreadas aportan una apreciada frescura a los paseos veraniegos. Los domingos por la mañana una farándula de olores, sentidos y colores se apodera de la plaza con el imprescindible mercado semanal de productores.

El lago de Bellevue

En las inmediaciones de Lisle-sur-Tarn, pequeños y mayores pueden hacer muchas actividades alrededor del lago de Bellevue.

El lago ofrece una base de ocio, con numerosos puntos de partida de senderismo hacia el bosque de Sivens, una zona de autocaravanas, un parque infantil, una pista de tenis, un recorrido de salud, una piscina de verano y un área de pícnic. ¡También es un lugar apreciado para hacer la siesta! En julio, tiene lugar uno de los fuegos artificiales más hermosos y más apreciados de la región, que iluminan el Tarn. El festival de las artes escénicas toma sus barrios y hace resonar la voz de la escena pop y rock.

En septiembre, dejaros sumergir en las intrigas de los libros policíacos con Lisle Noir, el festival de novela negra. Y para los que prefiráis los museos, esperad las visitas gourmets con el Museo del Arte del Chocolate. No os olvidéis del Museo Raymond Lafage (etiquetado Musée de France), dedicado a este artista epicúreo y barroco.

 

Oficina de turismo: la oficina de información de Lisle-sur-Tarn

La oficina de información turística de Lisle-sur-Tarn os acogerá y os ayudará a organizar vuestra estancia. Podréis reservar un hotel, una chambre d’hôte o un camping, encontrar un restaurante o escoger vuestras actividades.

El centro ecuestre de Lisle-sur-Tarn ofrece paseos y escapadas a caballo. Finalmente, Lisle-sur-Tarn se encuentra en el corazón del viñedo de Gaillac. Además, no os olvidéis de los aperitivos- concierto y de las visitas a las explotaciones vinícolas.

 

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